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Lo bueno y lo malo del mundo del manga y el anime, según mi riguroso (?) criterio.

Lo bueno: Manga Dragon Ball Ed. Ivrea

Desde el mes de Noviembre del año pasado en Argentina, sale a la venta mensualmente, el manga de Dragon Ball edición 100% nacional (?) y federal (?). Un dato que puede parecer menor, pero que es de absoluta relevancia para cualquier fan argento de la serie. Si bien he leído algunas críticas respecto a la calidad de la impresión (con las que no estoy de acuerdo), puedo asegurar que esta edición argentina realizada por Ivrea es excepcional. Sin dudas, el toque que la diferencia de leer, por ejemplo, la versión española, es la traducción y ciertas palabras empleadas por los personajes, que nos hacen sentir, a los argentinos, un manga más propio, más nuestro (?).
Esta edición es muy fiel a la original. Vienen incluidas las portadas de cada capítulo, los comentarios que Toriyama hacía en las solapas de cada tomo recopilatorio y aclaraciones sobre la traducción.

Como dije, lo más destacable y por lo que merece ser adquirido, son algunos términos utilizados por los personajes, tales como “che”, “mina”, “posta”, “boludo”, “carajo” (el carajo argentino eh…, el grosso), entre muchos otros, los cuales hacen aún más chistosos (?) a los ya picantes comentarios de algunos personajes.

Unas imágenes que me tomé la molestia de scannear para que peguen una ojeadita y vayan pensando en comprar…

Cuesta dieciocho mangos y, como sabrán, son cuarenta y dos tomos, por lo que, haciendo una cuenta rápida con la calculadora (!), tenemos que gastarnos setecientos cincuenta y seis pesos en un lapso de tres años y seis meses, es decir, doscientos dieciséis pesos por año (más ciento ocho para los otros seis meses), sumado a la crisis  que nos azota (crisis económica mundial=aumento de precios en Ivréa, seguro (?)), el cable, la luz, el gas, el teléfono, internet de los próximos tres años y medio, menos el paquete anti crisis de Cristina (?) y algún otro lujito que dejes de darte (el agua, por ejemplo). Nos queda un total de: Un montón de plata.

¡Pero lo vale, eh! Lo recomiendo, es orgásmico (?). Porque, el manga te costará un total de setecientos cincuenta y seis pesos, irte hasta una comiquería o kiosco, nada (?), pero ver a Krillin diciendo “Posta”, no tiene precio (?).

Lo más gracioso es que, cuando termine de comprar todos los tomos, voy a tener veinte para veintiún años y recordaré que comencé a comprarla con apenas diecisiete (¿Y?).

¡Arrivederci! (?)

Lo malo: Dragon Ball Evolution

Puede parecer imprudente sentar un análisis sobre un film que ni siquiera ha sido estrenado y del que sólo conocemos la punta del iceberg (?), pero, a ustedes estimados lectores de La Columna de Majunia, que ya conocen la tónica del blog, tanto como a mí, les debe chupar un huevo y la mitad del otro. Así que… ¡Que empiece la fiesta! (?)

Dragon Ball Evolution, (o simplemente DBE, como nos referiremos a la película en esta nota y como seguramente será comúnmente llamada por los fans, al igual que se lo hizo con DB, DBZ, DBGT, DBAF y todo lo que tenga, en apariencia, relación con Dragon Ball (?)) fue dirigida por James Wong y producida por la Tuenti Centuri Fox (20th Century Fox) , un dato que por el momento, poco nos importa.

Entre los actores principales se encuentran Justin Chatwin (Gokú), quien trabajó en La Guerra de los Mundos; James Marsters (Piccoro), del que , por ejemplo, se vio acción en Buffy la cazavampiros y Angel; Emmy Rossum (Bulma), que, entre otras, actuó en El Fantasma de la Ópera y Poseidón; Jamie Chung (Chichi, o Milk para los latinos como yo), la cual ha tenido una carrera actoral poco más que intrascendente, haciéndose conocida por su participación en un reality show; Eriko Tamura (Mai), de destacada trayectoria en Japón; Park Joon Hyung, que era líder de un grupo de rap coreano (?) y un día se le dio por probar suerte en el cine, hasta el día de hoy ha trabajado en dos películas, incluída DBE (…). Como saben, a pesar de su interés, expresado en esta entrevista, el Roshi original no obtuvo el papel de Kame Sennin, que le fue otorgado a Chow Yun-Fat, un chino de extensísima trayectoria, al que por ahí conozcan de Piratas del Caribe 3.

A ver, me hago una pregunta… ¿Por qué la combinación de actores asiáticos con occidentales? ¿Acaso los orientales están sólo porque Dragon Ball es oriental? ¿Qué sentido tiene meter varios asiáticos si la película muestra una trama americanizada? ¿Creen que su inclusión puede conciliar un poco al público conocedor de Dragon Ball con la película? Podrían haberle dado el papel de Gokú a un actor asiático también, ah, pero no, olvidaba que eso “no da”.

Si bien, aparentemente, se intentó, con la inclusión de actores asiáticos, mantener ese aire oriental, no se fue muy fiel a la historia original. A la hora de vender, a la hora de hacer récords en las boleterías, no importa si Gokú tiene o no cola, lo importante es vender. Si la cola de Gokú es inapropiada, no entra. Así de simple. Tanto es así, que, según dijo James Wong, la personalidad pervertida del maestro Roshi fue descartada porque “no encaja en una película familiar”, lo que nos da la pauta de que la llegada a un público más amplio está muy por encima que mantener la esencia de algún que otro personaje. Es algo que pasa con todas las películas, pero no por ello tenemos que dejar de criticarlo.

¿Tan poco fiel se ha sido a la serie? Sí. Más allá de que esté presentada en calidad de adaptación, hay ejemplos que nos hacen dudar de la idoneidad de los guionistas para montar una historia con el nombre de Dragon Ball.
Por ejemplo, Mai, aquella ilustre (?) secuaz del poderoso (?) emperador Pilaf, la que aún no sé por qué razón habrá sido seleccionada para tener tanto protagonismo, tendrá la capacidad de transformarse en otras personas, al mejor estilo Mystic, de X-Men. ¿Creías que las Esferas del Dragón, pilares de la historia, habían sido creadas por Kami Sama? Ja ja ja ja ja ja, ¡No, bruto! Fueron siete místicos los que las crearon. Obviamente no son tan poderosos como Kami, loco, siete boludos para crear siete esferas. Bueno, también leí por ahí que eran siete maestros protectores. Ma’ sí, no sé qué mierda serán, pero son siete y boludos. Krillin, aquel luchador shaolin amigazo (?) de Gokú, en otras palabras, y por lo que se sabe, no existe. En su lugar, nos encontramos con el simpatiquísimo de Teto (!!!!), o, como aparece en nuestra socia Wikipedia, Weaver. Tenga el nombre que tenga, Teto (vamos a llamarlo así porque queda más gauchito (?)), que no es el pelotudo de Teto Medina, es el típico nerd de la clase. ¿Dije clase? Ah, es que había olvidado mencionar que Gokú no será ese paisano de campo que vive sólo en el medio de la montaña, no señor, esta versión yanqui de Gokú es más intelectual (?), asiste a la escuela, ni más ni menos (?). Pero eso no es todo, se rumorea que en determinado momento, tiene una fantasía con Milk, quien es compañerita de él. Y yo que creía que Gokú sólo pensaba en comer y volverse más fuerte, ahora me quedo más tranquilo sabiendo que también se preocupa por no llevarse materias y levantarse a una mina. Si no recuerdo mal, Gokú, hasta casarse con Milk, no estaba ni enamorado de ella. Dudo de que conociera ese sentimiento en aquél entonces. ¿Se preguntan por Yamcha? No se preocupen, nuestro héroe seguirá siendo tan o más basureado que en la historia original, al no presentar grandes habilidades.

Pasemos a los actores. Los actores, toda la vida me han caído mal (?). Siempre con sus idas y vueltas, sus caprichos, sus actitudes. Mentira. Esto lo acabo de inventar, para mostrarme desde un costado parcial a la hora de evaluar a quienes han tenido la enorme responsabilidad de dar vida a Gokú, Teto y compañía.

Sin dudas, grandes efectos para lograr el Kame Hame Ha, perooo... ¿Lo lanza con una sóla mano? Si es asi, ¿Tanto costaba hacer que sea lanzado como se debe? ¿O no queda muy cool?

Sin dudas, grandes efectos para lograr el Kame Hame Ha, perooo... ¿Lo lanza con una sóla mano? Si es así, ¿Tanto costaba hacer que sea lanzado como se debe? ¿O no queda muy cool?

Lo que he leído en las entrevistas no es más que el palabrerío de siempre. “Yo soy un gran fan de Bulma”, “Creo que es un honor interpretar a una chica que es de las personas más inteligentes del mundo. Voy a hacer el mejor uso de su intelecto, alta motivación y temeridad de su personaje en mi actuación”, comentó en alguna entrevista Emmy Rossum. Justin Chatwin también se mandó la parte aclarando que leyó todo el manga y algo sobre el Rey Mono. Ja ja ja, pobre, terriblemente al pedo habrá leído sobre esa leyenda china. ¿Le habrán dicho que no cambia mucho leer sobre ésta o no? Pero bueno, más allá de sus esfuerzos por mostrárse interesado y metido en el papel, lo banco porque me cae simpático (?). Ahora, ¿No podían hacerle un peinado normal? Son incoherentes. No respetan la trama como deberían hacerlo, pero no quieren quedar mal con los fans y le paran un poco las chapas para que se parezca al alborotado cabello de Gokú. Son unos fenómenos. El look de Bulma, sin embargo, me convence. Vamos, hacerle el pelo azul al mejor estilo Rodrigo, el potro cordobés (?) habría quedado para la mierda. Si bien el intento de ser fieles poniéndole un mechón celeste es muy pelotudo, lo valoramos. Con Roshi, claramente, podrían haberse esforzado un poco más. No costaba nada ponerle una barba y pintarle un par de canas. En ninguna foto lo vi con lentes de sol todavía, mal mal mal…
Yamcha no está mal, pero se me hace muy canchero. De Piccoro, en cuanto a la imagen del personaje, mejor ni hablemos…

El único personaje que en general me puede dejar conforme, a pesar de su espantoso look, es, como no podía ser de otra manera, Piccoro. Tengo todas mis esperanzas (Creí que ya no me quedaban) en James Marsters, después de que hace unos meses, leyera esto que dijo en una entrevista, que, a diferencia de sus compañeros, no me pareció una palabrería barata.

Definitivamente la historia de esta pelicula es diferente de la original. Pero es un cambio necesario por que tenemos que condensar la larga historia del original para una pelicula. Por ejemplo, algunos personajes del original no aparecen en la pelicula. Y tratamos de darle un sentimiento mas aspero y grafico (realista).

Aunque hay diferencas entre las dos, creo que esta bien si la parte esencial de Dragonball sigue. Deje a mi hijo mirar el anime de Dragonball, DBZ y DBGT desde que tenia ocho años. Al principio, pense que era demaciado violento, pero me di cuenta de que esta es la mejor muestra de la formacion para convertirse en un verdadero hombre. Los verdaderos hombres no tienen por que alardear. Su tranquilidad, gentileza y modestia, pero cuando viene el crunch ellos no dudan en matar al enemigo, y pienso que eso es lo que es Goku.

Goku es un verdadero hombre. Se que mi hijo recibio tal mensaje y lo aplico a su propia vida. Mi hijo no usa la violencia con otros, pero el no tiene miedo de su propia ira. Creo que eso es importante.

Y define a Piccoro de esta manera:

Hablando de Piccolo, una palabra llega a mi mente, “la soledad”. Piccolo esta siempre flotando en el aire en el hermoso paisaje, pero ni siquiera admira el paisaje, el solo piensa o reflexiona y mira sus pies. Pienso que es una caracteristica de Piccolo mas que cualquier otra cosa.

Todo un crack. Además de esto, en el doblaje latino, estará a cargo de su voz un viejo conocido, Carlos Segundo, quien doblara a Piccoro durante toda la serie de anime, además de haberle puesto voz a Woody en Toy Story, Apu en Los Simpsons, Snape en Harry Potter, y Alf en… Alf (?). Aún así, tengo mis dudas sobre si hará la voz del mejor de los personajes de Dragon Ball igual que como la hacía en la serie de televisión.

¡Levante la mano al que Dragon Ball Evolution le parezca una cagada!

¡Levante la mano al que Dragon Ball Evolution le parezca una cagada!

Vamos cerrando esta suerte de “bajo la lupa” (???) de DBE, en el que tanto quien les escribe como sus compañeros foristas en Dragon Ball Galaxy estamos de acuerdo en algo: DBE será una decepción para todos los fans bien nacidos (?) de Dragon Ball. Será muy taquillera, sí, pero se topará con algo que no muchas películas se topan, y es la atenta mirada de los miles de fans que Dragon Ball ya tiene desde hace años, y que pondrán a prueba a la primera entrega de lo que, desafortunadamente, será una trilogía (No me quiero ni imaginar cuando lo hagan a Vegeta…). Por más entradas que venda, de cumplirse todos los pronósticos (los cuales la Fox y algunos que aún mantienen la ezperanza intentan tapar por medio de notas como esta. Si algo se supone que será bueno, ¿Necesita que sea defendido antes de que se pueda emitir opinión alguna?), la película será una decepción.
Nadie duda de que los efectos especiales sean espectaculares. Nadie duda de que el Shenron que veremos será sencillamente extraordinario (lo he visto en el último trailer, y la verdad, me gustó), pero papi, la historia, no me toques la historia, no le vendas al mundo algo que Dragon Ball definitivamente NO es.

Desde ya, es una película marketinera, basta con decir que hasta en la revista Playboy ha salido una nota sobre la misma. Ni que hablar de las publicidades que ya tiene el primer videojuego de la película.
Si bien la mayoría de los fans bien (?) estamos disconformes, todavía hay pestes (?) que apoyan al film. Es lógico, tantos años esperando por saciar nuestra sed de Dragon Ball, tanto tiempo esperando por un live action nos hace comprar lo primero que nos tiran en el mostrador. No seamos boludos. Así como la OVA presentada el año pasado fue una mierda, esta película parece tener destino de serlo. Pongámosnos serios (?) en el análisis y, si resulta una porquería, no la defendamos.
Esperemos a que cuando la descargue, no me lleve más sorpresas que las que tuve que soportar hasta ahora.

Y ustedes… ¿Van a gastar su plata en esta película?
¿Sí? Allá ustedes (?)

PD: ¡Agarráme ésta, mala suerte!
PD2: La primera post data sólo puede comprenderla tOob., jódanse (?).

Lo malo: Pokémon (Serie de TV)

Inauguro sección (Lo bueno y lo malo) con una de las series de anime que me mantuvo pegado a la pantalla del televisor durante varios años. Se trata nada más y nada menos que de la popular serie que cuenta la historia de un pibe que tiene como objetivo atrapar a todos los Pokémons posibles, aún cuando éstos sean como diez millones y temporada a temporada vayan aumentando.

Pokémon nace de un videojuego ideado por Satoshi Taijiri (el nombre en Japón de Ash, el protagonista de la serie, es justamente “Satoshi”), el cual inicialmente se titulaba “Capsule Monster”. Taijiri y su compañero Ken Sugimori enviaron el proyecto de este videojuego a Nintendo y para cuando fue lanzado al mercado como “Pocket Monsters” no tuvo, en principio, demasiado éxito. Tras alcanzar el año, el juego llegó al millón de copias y el imperio de Pikachu comenzaba a caminar.

Pocket Monsters es introducido en América y es ahí en donde cambia su nombre por el de “Pokémon”, debido a que Mattel poseía una serie llamada “Monster in my pocket” (?).

De ahí en más, el juego sólo ha sabido crecer y crecer y varias generaciones de juegos y Pokémons se han sumado a la familia. Pero lo que nos ocupa hoy no es el videojuego, del que no se puede renegar y del que hasta se puede decir que es entretenido. Hoy nos centramos en la serie de anime.

Dicha serie tuvo su estreno en Japón el 1 de Abril (El cumpleaños del glorioso Club Atlético San Lorenzo de Almagro) de 1997 y hasta el día de hoy, lamentablemente, no ha terminado, gracias al rotundo éxito que posee a nivel mundial, el cual muchas veces se ve manifestado de la manera que vemos a continuación:

Las primeras temporadas, bah, la primera, para cualquiera que no haya visto nunca en su vida Pokémon, puede resultar agradable. Pero mucho cuidado, despierta fanatismo y es recomendable dejarlo. En la serie de anime se comete el grandísimo error, y es seguir basándose en el videojuego. Pokémon es asquerosamente repetitivo, vacío y para nada entretenido.

La historia del videojuego nunca cambia, es lineal. Pero no está mal, después de todo es un videojuego. Renovando los personajes y agregándole algunos detalles, no nos cansa. Pero una serie de televisión no es un videojuego.

Pokémon es siempre lo mismo. Todas las temporadas son iguales a excepción de pequeños detalles. El formato nunca cambia y lo peor de todo, los episodios son siempre idénticos. Hasta se ha llegado al caso de que, episodios de las últimas temporadas, sean reproducciones casi perfectas de capítulos de la primera o segunda temporada.

Con mi hermano éramos (por suerte hablo en pasado) fanáticos de la serie, pero pudimos dárnos cuenta de lo mierda que es la serie y, muchas veces sin dejar de verla, nos tomábamos la libertad de hacer una descripción despectiva de sus episodios.

Un capítulo de Pokémon, normalmente es así:

– Ash y su grupete caminan por un bosque, pradera o ciudad y se encuentran con un Pokémon.
– Ash y el grupete miran al Pokémon y/o éste les trae algún problema.
– Aparece corriendo un/a joven extraño/a que se disculpa con los pibes y les dice muy claramente “Oh, espero que mi (por ejemplo) Squirtle no les haya traído problemas”.
– La banda de Ash reponde amablemente entre sonrisas “No, no te preocupes”. Tras esto, Ash, más allá de que ya haya visto al Pokémon y consultado con su Pokedex unas cuatro mil veces anteriormente, vuelve a pedir información al Dexter.
– El/la extraño/a se presenta y les da conocimiento de su problema o inconveniente y el grupo de Ash le ofrece su ayuda.
– Después de boludeces intrascendetes, llega el equipo Rocket que es vencido, siempre, con una facilidad alarmante, en combinación con Pikachu o algún Pokémon de Ash, y el Pokémon del o la extraña.
– El Pokémon del o la extraña aprende una lección de vida (por lo general, saber que si se lo propone, puede) y todos ríen felices.

Es el maquetado de un episodio de Pokémon y nadie me lo puede negar. A ver qué rescatamos:

– El equipo Rocket nunca representa una amenaza, por lo que su irrupción no aporta emoción ni suspenso al capítulo. Siempre sabemos que, aún usando trajes anti electricidad (?), serán vencidos por el Impact Trueno o Attack Trueno de Pikachu.
– Quien tiene un problema con su Pokémon tampoco representa algo que nos de intriga por seguir viendo a ver qué pasa. Sabemos que al final del episodio aprenderá la lección (ya sea el Pokémon o su entrenador). La moraleja es, casi siempre, la misma.
– Todos los personajes se aman entre sí. Se reprime todo sentimiento que no esté relacionado con el afecto entre los personajes. Pocas veces tienen peleas entre sí, el ambiente es vomitívamente meloso. No parece de una serie de anime.
– El humor es malísimo y casi siempre está guardado exclusivamente para el equipo Rocket, que se limita a hacer chistes repetidos o a mostrarse ridículos. En las primeras temporadas esto no era tan así, fue decayendo junto con el resto de los aspectos de la serie.
– Ash es un tremendo pelotudo. ¿Para qué consulta diez mil veces en el pokedex sobre Pokémons que ya vio en cuarenta mil ocasiones y que ya conoce a la perfección?
– Brock es o está en vías de ser gay (?)
– Brock, a pesar de su dudosa orientación, es un pajero terrible. A cada chica que ve la piropea, por más que sea un bagallo.
– A pesar de no tener muchos matíces ni ser compleja, muchas veces se contradice, como en el caso de la madre de Brock, que supuestamente estaba muerta, pero después apareció, o algo así (?)

Considero a Pokémon no menos nocivo para los infantes que los Teletubbies (estructura simplista y repetitiva), ya que, más allá de no tener como fin la hipnósis de los espectadores como los pelotubbies, es una pelotudez atómica y si sigue vivo, sólo es cuestión de merketing y demás. No muere gracias a las ganancias, porque en contenido ya ha dejado de existir.

A tal punto se ha impregnado en la sociedad, que hasta se han abierto parques de diversiones de Pokémon en Japón o tiendas como el Pokémon Center, ubicada nada más y nada menos que en el Rockefeller Center, el complejo comercial de uno de los clanes familiares más hijos de puta del planeta.

Esta ha sido apenas una breve introducción al mundillo (?) Pokémon, ya que me iré extendiendo en otros posts. Por el momento, pueden calmar su sed de bizarrismo (?), mirando a este señor:

(?)